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Ferrari Luce: el Cavallino Rampante entra en la era eléctrica, pero ¿sigue siendo esto un Ferrari?

Ferrari Luce: el Cavallino Rampante entra en la era eléctrica, pero ¿sigue siendo esto un Ferrari?

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Ferrari acaba de presentar el modelo más controvertido de toda su historia reciente: el Ferrari Luce.  Este nuevo modelo no es únicamente el primer vehículo 100% eléctrico de Maranello, es también una declaración de intenciones. El origen  de tanta controversia es sin duda su diseño, fruto del estudio LoveFrom de Jony Ive (diseñador del iPhone) y Marc Newson, pues no sólo se aleja radicalmente de la silueta clásica que siempre ha definido a Ferrari, un diseño del que incluso se ha llegado a decir que el Luce se parece a ciertos modelos asiáticos o, incluso a los compactos eléctricos generalistas, algo prácticamente impensable para Ferrari. Así pues, no es de extrañar que tras su presentación, la cotización de Ferrari en la Bolsa de Milán cayese un 8%.

 

El Ferrari Luce llega impulsado por cuatro motores eléctricos, situados uno en cada rueda, de tal manera que el eje delantero desarrolla 286 CV y el trasero 843 CV, de tal manera que, la potencia máxima con el modo Launch Control es de 1.050 CV con un par máximo de 990 Nm. Así pues, el Luce  es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 2,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 310 km/h

 

Ferrari ha presentado el polémico Luce, el primer vehículo 100% eléctrico de Maranello

 

Diseño exterior: ruptura total con el ADN Ferrari

 

El apartado más polémico del Luce es, sin duda, su diseño exterior y es que, con el Luce, Ferrari ha abandonado las proporciones clásicas de sus deportivos para apostar por una carrocería elevada, musculosa y de líneas extremadamente limpias, mucho más cercana a una berlina GT futurista, que a un superdeportivo italiano tradicional. Con sus 5,02 metros de largo, 2 metros de ancho y 1,54 metros de alto (5 centímetros menos que un Purosangue), el Luce destaca por sus superficies suaves, minimalistas y casi tecnológicas. Sus puertas, con el sistema de apertura denominado “coach doors” o «puertas de apertura inversa«, similares conceptualmente a las utilizadas en el Ferrari Purosangue, son uno de los elementos más característicos del diseño exterior. Este sistema, además de facilitar enormemente el acceso al habitáculo, especialmente a las plazas traseras, refuerza la sensación de vehículo de lujo tecnológico más que la de un deportivo tradicional. Otro elemento característico de este modelo es su espectacularglass house”, una enorme superficie acristalada continua que envuelve prácticamente toda la cabina, con el que Ferrari ha querido crear una sensación visual de cápsula flotante, con pilares extremadamente estilizados y una transición casi perfecta entre parabrisas, ventanillas laterales y techo panorámico. Este recurso de diseño no solo aporta una imagen futurista y tecnológica, sino que también mejora notablemente la luminosidad interior y la sensación de amplitud para los ocupantes, a la vez que cumple una función clave desde el punto de vista aerodinámico, pues su perfil limpio y continuo ayuda a reducir turbulencias alrededor de la parte superior de la carrocería, mejorando la eficiencia energética y la estabilidad a alta velocidad.

 

Pero sin duda, además de su controvertido diseño, uno de los aspectos más controvertidos del Ferrari Luce es su sonido pues, durante más de siete décadas, Ferrari ha construido parte de su identidad alrededor de la acústica de sus motores V8 y V12. Tanto es así que el rugido de un Ferrari ha sido tradicionalmente tan importante como su diseño o su comportamiento dinámico, convirtiéndose en uno de los elementos emocionales más reconocibles de la marca

 

El Luce es también el primer Ferrari de cuatro puertas y cinco plazas, unas puertas que se abren con el sistema de apertura denominado “coach doors” o «puertas de apertura inversa»

Uno de los aspectos que más han tenido en cuanta a la hora de diseñar el Luce es la aerodinámica con el fin de ayudar a lograr una mayor autonomía. Tanto es así, que Ferrari asegura que el desarrollo aerodinámico se extendió durante más de cinco años e incluyó unas 6.000 simulaciones CFD y 250 horas de ensayos en túnel de viento. Este esfuerzo ha permitido que el Luce genere más carga aerodinámica que cualquier otro GT de cuatro puertas fabricado por la marca hasta la fecha. Así pues, su frontal prescinde prácticamente de una parrilla convencional, que es sustituida por superficies limpias y entradas de aire activas. Además, sus faros ultrafinos y el capó extremadamente bajo ayudan a reducir turbulencias y a mejorar el coeficiente aerodinámico. En el lateral destacan las formas musculosas y las canalizaciones de aire integradas en las puertas y en los pasos de rueda, diseñadas para reducir resistencia y aumentar la estabilidad a alta velocidad, mientras que en las puertas encontramos manillas retráctiles. Otro elemento a destacar del lateral del Luce, son sus llantas que, no sólo han sido diseñadas desde un punto de vista estético, sino también aerodinámico y funcional, sino que además, las traseras, de 24″, son las más grandes montadas en un Ferrari de calle). La parte trasera es una mezcla de gran turismo de lujo y crossover deportivo, alejándose así de las formas agresivas y musculosas habituales de Ferrari para adoptar un enfoque más escultórico y sofisticado. La gran superficie acristalada que prolonga visualmente el techo hacia el portón posterior, crea una silueta tipo shooting brake de inspiración futurista, mientras que las ópticas traseras redondas nos recuerdan al 360 Modena y al 458 Italia, unas ópticas que aparecen muy estilizadas y casi ocultas dentro de una banda horizontal oscurecida y que cuando no están encendidas, no se ven. Por último destaca un enorme difusor activo, acompañado de un alerón retráctil de gestión electrónica, permite generar carga aerodinámica variable según velocidad y el modo de conducción.

 

Otro elemento característico de este modelo es su espectacular “glass house”, una enorme superficie acristalada continua que envuelve prácticamente toda la cabina, con el que Ferrari ha querido crear una sensación visual de cápsula flotante, con pilares extremadamente estilizados y una transición casi perfecta entre parabrisas, ventanillas laterales y techo panorámico

 

La parte trasera es una mezcla de gran turismo de lujo y crossover deportivo, alejándose así de las formas agresivas y musculosas habituales de Ferrari

 

Interior: tradición y tecnología en busca del equilibrio perfecto

 

Con el Luce, Ferrari no se ha limitado a electrificar un vehículo, sino que ha aprovechado la nueva arquitectura para replantear completamente la experiencia a bordo. El resultado es un habitáculo que combina diseño minimalista, materiales de altísima calidad y una integración tecnológica muy avanzada, pero sin caer en el exceso de pantallas que caracteriza a muchos vehículos modernos. Así pues, la primera sensación que nos transmite su interior es de que nos encontramos ante un producto diferente a cualquier Ferrari fabricado hasta la fecha, con un salpicadero de líneas extremadamente limpias y horizontales que transmiten amplitud visual. Los diseñadores han eliminado elementos superfluos y han buscado una estética basada en la simplicidad, donde cada componente tiene una función clara y una presencia cuidadosamente estudiada, creando así un ambiente interior extremadamente refinado, donde el lujo italiano se fusiona con una visión tecnológica muy cercana al universo Apple. El resultado es posiblemente uno de los interiores más sofisticados y diferentes jamás vistos en un Ferrari.

El apartado más polémico del Luce es, sin duda, su diseño exterior y es que, con el Luce, Ferrari ha abandonado las proporciones clásicas de sus deportivos para apostar por una carrocería elevada, musculosa y de líneas extremadamente limpias, mucho más cercana a una berlina GT futurista, que a un superdeportivo italiano tradicional

El habitáculo combina diseño minimalista, materiales de altísima calidad y una integración tecnológica muy avanzada

Si bien es cierto que el Luce cuenta con cuadro de instrumentos completamente digital con múltiples configuraciones visuales, los indicadores digitales reproducen la elegancia y la legibilidad de los relojes analógicos, creando así un equilibrio entre tradición y modernidad. Además, Ferrari ha decidido recuperar numerosos controles físicos en lugar de las pantallas táctiles tan extendidas hoy en día. Sin embargo, a pesar de la transformación conceptual del modelo, Ferrari ha mantenido uno de sus principios fundamentales: el conductor sigue siendo el protagonista y es que, el puesto de conducción está diseñado para envolver al conductor mediante una disposición envolvente que crea una sensación de conexión directa con el vehículo. Su volante, fabricado con materiales de alta calidad, como cuero premium, aluminio mecanizado y detalles acabados con una precisión casi artesanal, mantiene una configuración inspirada en la competición, pero también representa una evolución importante respecto a los últimos modelos de la marca, pues prescinde de los mandos táctiles introducidos en algunos de sus deportivos recientes, y recupera una mayor presencia de controles físicos. Entre éstos, destaca el clásico manettino, que permite modificar los diferentes modos de conducción y adaptar la respuesta del vehículo a distintas condiciones de uso. Gracias a este sistema, el conductor puede variar parámetros como la entrega de potencia, la configuración de la suspensión, la intervención de los controleselectrónicos o, la gestión de la tracción. Destaca también la pantalla central orientable, el selector de marchas en cristal concebido como una pieza escultórica que actúa casi como una joya dentro del habitáculo o, el «Launch Control»  situado en el techo. La posición de conducción es baja y deportiva, pero más cómoda que en otros modelos de la marca. Gracias a la ausencia de los túneles de transmisión convencionales y a la nueva plataforma eléctrica, se ha podido no sólo añadir un quinto asiento (el Luce es también el primer Ferrari de cuatro puertas y cinco plazas), sino que además, se ha ganado espacio para las piernas, de tal manera que los pasajeros de las plazas traseras disfrutan de un espacio significativamente superior al de modelos como el Roma, el 296 GTB o el SF90 Stradale, permitiendo así realizarviajes largos con un nivel de confort que hasta ahora no era habitual en muchos Ferrari.

Con el Luce, Ferrari no se ha limitado a electrificar un vehículo, sino que ha aprovechado la nueva arquitectura para replantear completamente la experiencia a bordo. El resultado es un habitáculo que combina diseño minimalista, materiales de altísima calidad y una integración tecnológica muy avanzada, pero sin caer en el exceso de pantallas que caracteriza a muchos vehículos modernos

El Luce es también el primer Ferrari de cuatro puertas y cinco plazas gracias a la ausencia de los tradicionales túneles de transmisión

 

Cuatro motores eléctricos y más de 1.000 CV

 

El Ferrari Luce llega impulsado por cuatro motores eléctricos, situados uno en cada rueda, de tal manera que el eje delantero desarrolla 286 CV y el trasero 843 CV, de tal manera que, la potencia máxima con el modo Launch Control es de 1.050 CV con un par máximo de 990 Nm. Así pues, el Luce  es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 2,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 310 km/h. Para alimentar sus cuatro motores eléctricos, el Luce cuenta con una batería de 122 kWh desarrollada por Ferrari que utiliza celdas NMC suministradas por SK On que le da una autonomía cercana a los 530 kilómetros según homologación europea. La plataforma eléctrica funciona a 880 voltios, una arquitectura propia diseñada específicamente para este modelo y admite cargas ultrarrápidas de hasta 350 kW, lo que le permite recuperar hasta 70 kWh en 20 minutos. Pero, más allá de las cifras puras de potencia, el Ferrari Luce representa el proyecto tecnológico más ambicioso jamás desarrollado por la marca italiana, pues además de los más de 1.000 CV, el sistema de propulsión eléctrico de cuatro motores independientes es capaz de gestionar el par de manera individual en cada rueda mediante un sofisticado sistema torque vectoring de nueva generación, además de dotarle de dirección a las cuatro ruedas. El objetivo de Ferrari ha sido claro desde el inicio: conseguir que un vehículo eléctrico de más de dos toneladas siga transmitiendo sensaciones propias de un auténtico Cavallino Rampante. Para lograrlo, el Luce utiliza un chasis monocasco fabricado en aluminio y fibra de carbono con una distribución de pesos cercana al 50:50 y un centro de gravedad extremadamente bajo gracias a la colocación estructural de la batería en el piso del vehículo. Ferrari ha trabajado especialmente en la rigidez torsional del conjunto y en una suspensión activa adaptativa capaz de variar constantemente dureza, altura y respuesta en función del modo de conducción y del estado del asfalto. Además, en materia de ayudas a la conducción, el Luce incorpora el paquete más avanzado jamás visto en la marca italiana. Dispone de conducción semiautónoma de nivel 3, asistentes predictivos de frenada, control dinámico inteligente en curva, sistema de estabilización lateral activo y una gestión electrónica que monitoriza en tiempo real suspensión, frenada regenerativa y reparto de par

 

El origen  de tanta controversia es sin duda su diseño, fruto del estudio LoveFrom de Jony Ive (diseñador del iPhone) y Marc Newson, pues no sólo se aleja radicalmente de la silueta clásica que siempre ha definido a Ferrari, un diseño del que incluso se ha llegado a decir que el Luce se parece a ciertos modelos asiáticos o, incluso a los compactos eléctricos generalistas

 

El Ferrari Luce llega impulsado por cuatro motores eléctricos, situados uno en cada rueda, que desarrollan más de 1.000 CV, mientras que su batería le otorga una autonomía cercana a los 530 kilómetros

Pero sin duda, además de su controvertido diseño, uno de los aspectos más controvertidos del Ferrari Luce es su sonido pues, durante más de siete décadas, Ferrari ha construido parte de su identidad alrededor de la acústica de sus motores V8 y V12. Tanto es así que el rugido de un Ferrari ha sido tradicionalmente tan importante como su diseño o su comportamiento dinámico, convirtiéndose en uno de los elementos emocionales más reconocibles de la marca. Por ello, el paso a la electrificación suponía un enorme reto para los ingenieros de Maranello que, para solucionarlo,  han desarrollado un sistema acústico específico destinado a aportar personalidad sonora al Luce mediante una banda sonora propia que acompaña la aceleración y varía en función de la velocidad, la demanda de potencia y el modo de conducción seleccionado. Según los ingenieros de la compañía, el objetivo no era imitar artificialmente el sonido de un V8 o de un V12, sino crear una identidad acústica completamente nueva que reflejase la naturaleza eléctrica del modelo. Para ello se han amplificado y modulado determinados sonidos generados de forma natural por los motores eléctricos, los inversores y la transmisión, creando una experiencia más emocional para el conductor.