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María Teresa de Filippis, la primera mujer en competir en la F1

María Teresa de Filippis, la primera mujer en competir en la F1

La actual F1 comenzó en 1950 con Guiseppe Farina como primer campeón, pero su primera década estuvo dominada por el piloto argentino Juan Manuel Fangio, que logró cinco títulos mundiales. Fue presisamente en esta primera década cuando se pudo ver también a la primera mujer competir en la F1, la italiana Maria Teresa de Filippis. Como ella misma diría: “Era demasiado valiente o imprudente o temeraria; Llámalo como quieras, simplemente me gustaba ir a toda velocidad”.

 

El hecho de ser mujer le impidió participar en la siguiente carrera, el GP de Francia disputada en el circuito de Reims, pues   le fue prohibida la entrada debido a que el único casco que una mujer debe usar es el de la peluquería

 

Maria Teresa de Filippis con el Maserati 250F

 

Nacida en Nápoles el 11 de noviembre de 1926 en el seno de una familia pudiente (su padre era el Conde Franz, miembro de la alta aristocracia partenopea), su primera afición fue la hípica, pero una apuesta con sus hermanos le hizo pasarse al automovilismo y es que sus hermanos la retaron a que ella no sería capaz de conducir rápido y dicho y hecho, aceptó el reto: en 1948, es decir, con 22 años se inscribió con un FIAT 500 en una prueba que se disputaba entre las localidades de Salerno y Cava de’ Tirreni y para sorpresa de todos, ganó, lo que hizo que le picase el gusanillo por la competición y durante los siguientes años triunfó en numerosas competiciones en la categoría de 750 cc de donde se pasó a la de 1.000 cc con un Osca 1100 cc con el que entre 1953 y 1954 conquistó las 12 Horas de Pescara, el Trullo d’Oro, la Catania-Etna, y los circuitos de Caserta y Siracusa.

 

En 1979 fue nombrada vicepresidenta del Club Internacional de Antiguos Pilotos de Fórmula 1 y, posteriormente, presidenta de honor, cargo que ostentó hasta su muerte, el 8 de enero de 2016, a la edad de 89 años

 

Maria Teresa de Filippis en el GP de Mónaco

 

Sus éxitos hicieron que Maserati se fijase en ella y la fichase en 1955 para competir con un Maserati 2000 A6GCS en pruebas de resistencia y subidas de montaña, donde continuó demostrando le pericia de sus manos al volante, con victorias como la lograda en la Catania-Etna, donde estableció un récord de tiempo que se mantuvo imbatido durante tres años, resultados que le permitieron terminar el año en segunda posición dentro de la categoría 2.000 cc Pero no todo fueron alegrías y es que ese año Maria Teresa de Filippis sufrió un espectacular accidente en Mugello, afortunadamente sin consecuencias para ella y es como ella misma escribió sobre el Maserati 2000 A6GCS “…un coche potente, con el que me sentía capaz de hacer cualquier cosa… y lo hice”, añadiendo, “¡pobre coche! Tantos accidentes espectaculares, ¡pero también cuántas vitorias!”.

 

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En un deporte dominado por los hombres, María Teresa de Filippis estaba demostrando sus habilidades al volante y que estaba preparada para competir al mas alto nivel: la F1. sin embargo, en 1957, Maserati anunciaba su retira de la F1 tras el título logrado por Fangio. Esta decisión no acabó con sus pretensiones y gracias a Luigi Musso, con quien tenía una buena relación fruto de las carreras que habían competido juntos, se compró la misma unidad del Maserati 250F con el que había competido Fangio y debutó en el GP de Siracusa el 13 de abril, una carrera que no era puntuable para el Campeonato, terminando en quinta posición. Mónaco, segunda cita oficial de la temporada fue donde debutó de manera oficial en la F1, si bien, no logró clasificarse para la carrera al terminar en 22ª posición. Tras ausentarse de las citas de EE.UU. y de Holanda, María Teresa de Filippis logró clasificarse para el GP de Bélgica, donde esta vez, si logró clasificarse (19ª) y terminó en 10ª posición, lo que sería a la postre su mejor resultado en la F1. El hecho de ser mujer le impidió participar en la siguiente carrera, el GP de Francia disputada en el circuito de Reims, pues  le fue prohibida la entrada debido a que “el único casco que una mujer debe usar es el de la peluquería”. Se da la circunstancia de que su amigo Luigi Musso moriría en la carrera mientras conducía el Ferrari 246. Portugal e Italia fueron sus dos últimas pruebas de la temporada y en ambas se tuvo que retirar por avería mecánica en su Maserati 250F. La falta de competiciones en 1958 le hizo plantearse la retirada de la F1, pero otro buen amigo y compañero de carreras, el francés Jean Behra la convenció para que siguiese con un nuevo coche, el Porsche RSK, con el que pese a haberse clasificado para la carrera, fue excluida al anular su tiempo, alegando que se había logrado fuera de hora. El Gran Premio de Avus, Alemania, sexta prueba de la temporada iba a ser su próxima cita. Al no lograr clasificarse, dejó su coche a su amigo Jean Behra, piloto de Ferrari, pero sin asiento tras una discusión con Enzo Ferrari. Una vez más, la mala suerte hizo que Jean Behra se matará en un accidente. Era una época en la que los coches eran cada más potentes y la seguridad brillaba por su ausencia  y para Maria Teresa de Filippis, eran ya muchos los amigos que había perdido en accidentes, así que decidió retirarse de la competición. Ya en 1979 fue nombrada vicepresidenta del Club Internacional de Antiguos Pilotos de Fórmula 1 y, posteriormente, presidenta de honor, cargo que ostentó hasta su muerte, el 8 de enero de 2016, a la edad de 89 años.

 

Nacida en Nápoles el 11 de noviembre de 1926 en el seno de una familia pudiente (su padre era el Conde Franz, miembro de la alta aristocracia partenopea), su primera afición fue la hípica, pero una apuesta con sus hermanos le hizo pasarse al automovilismo

 

 

Maria Teresa de Filippis con Juan Manuel Fangio