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Editorial julio/agosto 2026

Editorial julio/agosto 2026

  • En esta época del año, el coche vuelve a convertirse en el gran protagonista y prueba de ello es que la Dirección General de Tráfico prevé más de 104 millones de desplazamientos durante la Operación Verano 2026. Sin embargo, a la hora de planificar nuestras vacaciones nos surgen varias preguntas inevitables

Hay épocas del año que esperamos con especial ilusión y ansiedad y el verano es, sin duda, una de ellas. La llegada de julio y agosto es para millones de personas el momento de hacer una pausa, dejar atrás la rutina y disfrutar de unos días de descanso. Es tiempo de playas y montaña, de reencontrarse con la familia y los amigos, de descubrir nuevos destinos o, simplemente, de volver a disfrutar del placer de conducir sin la presión del reloj. Por todo ello, en esta época del año, el coche vuelve a convertirse en el gran protagonista y prueba de ello es que la Dirección General de Tráfico prevé más de 104 millones de desplazamientos durante la Operación Verano 2026. Sin embargo, a la hora de planificar nuestras vacaciones nos surgen varias preguntas inevitables. ¿Cómo evolucionará el precio de los carburantes tras la retirada progresiva de las ayudas extraordinarias? ¿Están nuestras carreteras preparadas para soportar uno de los mayores movimientos de vehículos del año? Porque, más allá del coste de llenar el depósito, existe una realidad mucho menos visible, pero infinitamente más preocupante: el estado de conservación de buena parte de la red viaria española.

 

Si bien es cierto que el parque automovilístico español continúa envejeciendo y ya alcanza una edad media de 14,6 años, con casi dos de cada tres vehículos superando la década de antigüedad y cerca de un tercio rebasando los 20 años, la seguridad vial no puede depender únicamente del comportamiento del conductor

 

Los datos invitan a la reflexión. El último informe elaborado por iRAP con la participación de la Fundación RACE identifica 95 tramos de Riesgo Alto en la Red de Carreteras del Estado, que suman más de 900 kilómetros especialmente peligrosos. Solo entre 2022 y 2024, esos tramos registraron 351 siniestros con víctimas, con un balance de 106 personas fallecidas y 352 heridos graves. La mayoría se localizan en carreteras convencionales donde el diseño de la infraestructura ofrece un escaso margen para corregir un error. Resulta inevitable preguntarse cómo es posible que, mientras los conductores continúan soportando una importante carga fiscal asociada al automóvil y a su utilización, el estado de muchas infraestructuras siga deteriorándose. Es cierto que la prudencia al volante es irrenunciable, al igual que respetar los límites de velocidad o evitar cualquier distracción.

 

En esta época del año, el coche vuelve a convertirse en el gran protagonista y prueba de ello es que la Dirección General de Tráfico prevé más de 104 millones de desplazamientos durante la Operación Verano 2026. Sin embargo, a la hora de planificar nuestras vacaciones nos surgen varias preguntas inevitables

 

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Si bien es cierto que el parque automovilístico español continúa envejeciendo y ya alcanza una edad media de 14,6 años, con casi dos de cada tres vehículos superando la década de antigüedad y cerca de un tercio rebasando los 20 años, la seguridad vial no puede depender únicamente del comportamiento del conductor. Los vehículos actuales incorporan tecnologías capaces de prevenir accidentes hace apenas unos años impensables. Sin embargo, de poco sirve esa evolución si el firme presenta un mantenimiento deficiente, la señalización resulta insuficiente, las intersecciones siguen siendo conflictivas o los márgenes de seguridad continúan sin ofrecer la protección necesaria, especialmente en las carreteras convencionales. La seguridad vial debe entenderse como un compromiso compartido. Empieza en el conductor, continúa en el vehículo y termina en unas infraestructuras modernas, bien mantenidas y capaces de ofrecer ese margen de seguridad que puede marcar la diferencia entre un incidente y una tragedia. Ahora que millones de españoles volverán a recorrer nuestras carreteras para disfrutar de sus vacaciones, quizá sea el momento de recordar que viajar con tranquilidad no debería ser un privilegio, sino una garantía que todos deberíamos poder dar por hecha.