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Elena Martin Echegarray “Nana”, el alma de los Comisarios del Jarama

Elena Martin Echegarray “Nana”, el alma de los Comisarios del Jarama

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Nuvolari, Fangio, Varzi, Le Mans, Farina, Pegaso, Ascari, Portago, Bugati, Monza, todos ellos nombres míticos del automovilismo que corresponden a alguna de las 13 curvas del Circuito del Jarama por el que han pasado muchos de los mejores pilotos tanto de coches como de motos que  han dado al Jarama momentos épicos. Sin embargo, el circuito madrileño, el precursor de los circuitos permanentes en España debe mucho a sus oficiales que, de manera voluntaria y por afición, han ayudado a que todo esto haya sido posible con muchos menos medios que Jerez, Barcelona o Valencia. De todas ellas, una mujer de bajita estatura, pero de gran sonrisa y corazón, merece ser destacada. Nos referimos a Elena Martín Echegarray, responsable de seguridad y de los oficiales durante muchos años.

 

Fue Pepe quien trasladó Dirección de Carrera a la 7ª planta de la Torre de Control, el “nuevo hogar de Nana”, donde por cierto, Pimpinela era un juego de niños viendo las discusiones que había entre Nana, que defendía a sus comisarios y Pepe que veía la situación desde otro punto de vista

 

Nana en la “isleta” dando la bandera a cuadros de una carrera

 

Conocida cariñosamente como “Nana”, apodo que viene de una canción de cuna de su época de una coral, que no de un diminutivo de su nombre, es hija de un comandante del ejército, hecho que marcó su nacimiento y sus primeros años de infancia en los que estuvo interna en Bilbao y en Córdoba. Llegó a Madrid con 17 años para estudiar “PREU” con la intención de estudiar medicina, pero su padre la convenció para que estudiase  Ingeniería Agrícola y como buena vasca, hizo piña con gente de su tierra  y comenzó a cantar en una coral. Por aquel entonces eso de las carreras sólo era algo que le gustaba a su novio, que le llevó a la inauguración del Jarama  y ahí que ella fue muy elegante y como era de esperar, su bautismo en el Jarama no fue para nada de su agrado, las vueltas que da la vida…

 

Pero que nadie se engañe, pese a su estatura y su amable caracter, tenía su genio y hay de aquel que hiciese algo mal, pues le mandaba al “Paredón de El Aguila” o le sacaba la “máquina de cortar los h…

 

Nana en su época como integrante de una coral

 

Jesús “Potamo”, su segundo novio y primer marido era también un apasionado de las carreras y fue con él con quien descubrió el mundo de los rallies, concretamente en el Rallie Firestone de 1975, estando embarazada ya de su segunda hija. Si bien al principio, eso de estar en el monte no le gustaba nada, de repente vio pasar por el tramo (todavía lo recuerda como si estuviese ahí) a Timo Mäkinen y a Zanini, lo que literalmente le volvió loca. En una época en la que si bien, los rallies estaban en auge, las mujeres que corrían se podían contar con los dedos de una mano (y sobran dedos), comenzó a competir en algunas pruebas hasta que un tal Carlos Sainz le comentó que de las tres cosas básicas que se necesitan para correr (corazón cojones y cabeza, de las dos primeras estaba sobrada, pero que de la tercera…, así que mejor que se dedicase a ser copiloto como así fue, con Pepe Rueda. Es precisamente de esta época de la que mejor recuerdos guarda pues como ella dice, le dieron muchas satisfacciones (y algún que otro disgusto) sobre todo por la sensación de formar un equipo. Fue además en esta época en la que comenzó a darse cuenta del trabajo de los comisarios y a sentir admiración por ellos, unos comisarios que además de preguntar cómo iba todo, le llegaban incluso a dar caldo en las frías noches, algo muy de agradecer.

 

Controlar y dirigir un grupo tan números (150 comisarios en una carrera normal y unos 300 en las importantes) no era una tarea fácil, pero Nana tenía la capacidad de conocer a cada uno no ya sólo por su nombre, sino por su forma de ser y así cuando uno llegaba nuevo al circuito, sabía donde iba a encajar mejor

 

Nana de copiloto con Pepe Rued, sue mejors monentos sin duda

 

Fue precisamente Pepe Rueda quien la convenció para que se sacase la licencia de Comisario de Ruta en 1978 y no tuvo un buen debut, pues en su primer día como comisario en el Jarama, cuando acudió al Puesto 6 donde no fue bien recibida por Cesar “Doc” y Victor Piccione, que le preguntaron que qué hacía ahí  Así pues tuvo la suerte de estar en los tres últimos Grandes Premios de F1 que se disputaron en el Jarama y de vivir en primera persona el Gran Premio fantasma de 1980 que no fue puntuable por la disputa entre la FISA (la actual FIA) y la FOCA que de la mano de Ecclestone, representaba los intereses de los equipos y que a punto estuvo de costar la licencia a todos los comisarios que actuaron en él; el mejor recuerdo que guara fue el legendario partido de fútbol que se jugó e la recta entre mecánicos y comisarios, está claro que eran otros tiempos…

 

Conocida cariñosamente como “Nana”, apodo que viene de una canción de cuna de su época de una coral, que no de un diminutivo de su nombre

 

Nana, facilmente reconocible por su “txapela”, en la bajada de Bugati como comisario de pista

 

Fue en 1984 cuando Carmelo Ezpeleta, por aquel entonces director del Jarama la llamó para que le ayudase a poner orden entre los comisarios del Jarama tras escucharla dando un “speach” en un rally a otros participantes y ese mismo año se casaría con Pepe Rueda, que llegaba como Director de Carrera con aires renovados, relevando a las “viejas glorias”. Fue precisamente él quien trasladó Dirección de Carrera a la 7ª planta de la Torre de Control, el “nuevo hogar de Nana”, donde por cierto, Pimpinela era un juego de niños viendo las discusiones que había entre Nana, que defendía a sus comisarios y Pepe que veía la situación desde otro punto de vista.

 

Es precisamente de esta época de la que mejor recuerdos guarda pues como ella dice, le dieron muchas satisfacciones (y algún que otro disgusto) sobre todo por la sensación de formar un equipo

 

Nana y Pepe Rueda, una pareja muy especial en la Torre del Jarama

 

Controlar y dirigir un grupo tan númeroso (150 comisarios en una carrera normal y unos 300 en las importantes) no era una tarea fácil, pero Nana tenía la capacidad de conocer a cada uno no ya sólo por su nombre, sino por su personalidad y así cuando uno llegaba nuevo al circuito, sabía donde iba a encajar mejor. Siempre, a final de cada temporada, todos esperábamos con ganas su discurso de Navidad y sobre todo la entrega de placas a los mejores comisarios de la temporada, intentado adivinar a quién se refería en su introducción, (dignas por cierto de haberse guardado a lo largo de tantos años para publicarlas) a lo que se sumaba su felicitación navideña personalizada para cada uno de los comisarios.

 

Por aquel entonces eso de las carreras sólo era algo que le gustaba a su novio, que le llevó a la inauguración del Jarama  y ahí que ella fue muy elegante y como era de esperar, su bautismo en el Jarama no fue para nada de su agrado, las vueltas que da la vida…

 

La entraga de placas a los comisarios como reconocimiento a su labor era siempre un momento muy especial y esperado por todos

 

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Nana también rompió moldes a ser de las primera (por no decir la primera) mujeres en formar parte de la Junta Directiva de la Real Federación Española de Automovilismo, concretamente en la Comisión de Oficiales y, pese al caracter de éste, siempre fue fiel a Carlos Gracia, a quien considera como quien realmente dio el impulso al deporte del automovilismo en España. En el Jarama se preocupó de dar prestigio a ”Parrillas” algo que hasta entonces se consideraba como un castigo y lo hizo además poniendo a mujeres, pero además se preocupó de que “sus” oficiales estuviesen bien formados y puestos al día, para lo cual comenzó a organizar los cursos de reciclaje que posteriormente copiaría la RFEdA con sus seminarios. Pero que nadie se engañe, pese a su estatura y su amable caracter, tenía su genio y hay de aquel que hiciese algo mal, pues le mandaba al “Paredón de El Aguila” o le sacaba la “máquina de cortar los h…” “Aquel que venga con algún tipo de interés como puede ser el económico puede retirarse. Aquí no se gana dinero, es una afición y las aficiones no se pagan, porque ésta dejaría de serlo” “ Cualidades que considero básicas en un buen oficial: responsabilidad, puntualidad, disciplina, inquietud por adquirir conocimientos, interés por las carreras, paciencia y buen humor. Todo ello envuelto en una gran afición”, son palabras suyas que figuraban en los manuales de oficiales.

 

Fue precisamente Pepe Rueda quien la convenció para que se sacase la licencia de Comisario de Ruta en 1978 y no tuvo un buen debut, pues en su primer día como comisario en el Jarama, cuando acudió al Puesto 6 donde no fue bien recibida por Cesar “Doc” y Victor Piccione, que le preguntaron que qué hacía ahí

 

Nana rodeada de comisarios en la recta del Jarama al acabar una carrera

 

A pesar de los escasos medios, siembre ha estado orgullosa de “sus” comisarios (guarda cartas de comisarios deportivos internacionales reconociendo la labor de los comisarios del Jarama), no en vano fueron exigidos por la RFEdA para el primer GP de F1 disputado en Jerez (algo que por cierto no sentó bien) y con la experiencia aprendida, logró suavizarlo cuando la F1 llegó a Barcelona, además algunos de ellos han estado en pruebas como Le Mans o el Dakar y con la llegada de nuevos circuitos a España fue partidaria a pesar de las reticencias de su jefes, de realizar intercambios de comisarios. Tuvo además la oportunidad de ir como comisario de pista al GP de Europa de F1 disputado en el circuito urbano de Valencia, donde quedó impresionada de como habían evolucionado las cosas desde aquel primer GP de F1 al que asistió al Jarama y sobre todo del ruido y de los medios con los que se contaba en caso de tener que actuar y en cuanto había un ralye en Madrid, era la priemra en ir a un tramo como comisario. Por cierto, a lo largo de tantos años, ha tenido la fortuna de no haber vivido ningún accidente mortal en las carreras (no así en entrenamientos privados, a raíz de lo cual comenzó a exigir un nivel mínimo más elevad de medios) y de todas pruebas sentía pánico por la de los camiones y miedo por las de motos.

 

Siempre, a final de cada temporada, todos esperábamos con ganas su discurso de “Navidad y sobre todo la entrega de placas a los mejores comisarios de la temporada, intentado adivinar a quién se refería en su introducción, (dignas por cierto de haberse guardado a lo largo de tantos años para publicarlas) a lo que se sumaba su felicitación navideña personalizada para cada uno de los comisarios

 

Nana ele el GP de Europa de F1 disputado en el circuito urbano de Valencia junto a otros comisarios y a Pepe Rueda

 

2013 fue un año dificiel en el RACE y Nana pensó que ya había llegado el momento de poner punto y final a su etapa en el RACE, una etapa de la que está muy agradecida por todas las personas a las que ha conocido y por las experiencias que ha podido vivir. Ha vuelto como invitada al Jarama, su casa durante tantos años , pero ya no es lo mismo, por un lado, la más que necesaria reforma de sus instalaciones, de la que por cierto echa en falta que no se haya mejorado la pista y el hecho de que como es lógico, las personas hayan cambiado la entristecen por todo lo vivido ahí. Efectivamente Nana, el Jarama ya no es lo mismo sin ti.

 

A pesar de los escasos medios, siembre ha estado orgullosa de “sus” comisarios (guarda cartas de comisarios deportivos internacionales reconociendo la labor de los comisarios del Jarama), no en vano fueron exigidos por la RFEdA para el primer GP de F1 disputado en Jerez (algo que por cierto no sentó bien) y con la experiencia aprendida, logró suavizarlo cuando la F1 llegó a Barcelona

 

Su puesto de trabajo en los que llegó a pasar 12 horas antes de que la Torre del Control se remodelase