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Cuando Peugeot alzó el vuelo: los aviones de la marca del león

Cuando Peugeot alzó el vuelo: los aviones de la marca del león

La relación entre Peugeot y la Fuerza Aérea francesa comenzó de manera improvisada en 1905, con la compra por parte de la compañía Santos-Dumont de un motor de dos cilindros para equipar sus aeronaves. El motor se colocó en la parte delantera del dirigible que en el mismo año hizo pruebas en la playa de Deauville (Francia). En 1909, Armand Peugeot y su amigo Fréderic Rossel, también graduado en la École Centrale de París decidieron fundar la “Société Anonyme des Constructions Aériennes Rossel-Peugeot”. Desafortunadamente, sólo se construyeron tres prototipos, entre ellos, un avión monoplaza con una envergadura de 10,20 metros, 9,30 metros de largo, una superficie de carga de 20 m2 y un peso de 350 kg, incluido el motor Gnôme et Rhône de 50 CV. La joven compañía también estudió y construyó algunos motores estelares de 7 cilindros y uno de 4 cilindros en línea con válvulas en cabeza y refrigeración por agua. Este motor se llamó Aviatick.

 

La Werhrmarcht alemana ocupó las fábricas de Peugeot en Sochaux, lo que puso fin al capítulo de Peugeot en el sector de la aviación, centrando la atención en el desarrollo de las cuatro ruedas

 

 

Mientras tanto, en las fábricas de Issy-les-Moulineux, cerca de París, se estudiaron nuevos motores Peugeot para aviación siguiendo las enseñanzas de Ernest Henry, el ingeniero que había diseñado el motor del L76 con el que Peugeot había ganado Indianápolis y otras carreras importantes. Henry diseñó para Peugeot el motor de avión L112 con la misma arquitectura: un V8 de 200 CV de los que se construyeron 1.014 unidades para equipar los bombarderos Voisin. Las Fuerzas Armadas francesas necesitaban cada vez más armamentos para cubrir las necesidades de la Primera Guerra Mundial, a lo que la Casa del León constribuyó con los motores Hispano-Suiza (200 y 300 CV) bajo licencia de 1916 y los Bugattis de 1918. Construyó 8.060 ejemplares y, por supuesto, también se encargó de su revisión y reparación. Al final de la guerra, la producción de motores de avión Peugeot continuó con un lote adicional de 1.500 unidades de 300 hp, antes de que las plantas se convirtieran en la producción de repuestos para vehículos descontinuados o en un taller de reparación.

 

La relación entre Peugeot y la Fuerza Aérea francesa comenzó de manera improvisada en 1905, con la compra por parte de la compañía Santos-Dumont de un motor de dos cilindros para equipar sus aeronaves

 

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En 1921, las Fuerzas Armadas volvieron a pedir a Peugeot que participara en la licitación por un motor de gran cilindrada de al menos 600 CV. En el Salón de Aviación de 1922, Peugeot presentó el L38: un motor X de 600 HP, que finalmente no fue adjudicado. Pese a este revés, Peugeot siguió interesándose por la aviación y en julio de 1934, con su Compagnie Lilloise des Moteurs (CLM), probó un motor diésel de dos tiempos con cilindros opuestos con licencia de Junkers, del que se fabricaron un par de unidades que se probaron en tierra en julio de 1935 y en vuelo a finales de ese año. El 14 de septiembre de 1935 Peugeot firmó un contrato con Hispano-Suiza para la construcción en los talleres de Garenne (Francia) de motores aeronáuticos de gasolina que requerían 2.700 componentes de alta precisión. En julio de 1936, se presentó al mercado este motor, sin embargo, tras realizar 56 motores, en abril de 1938 terminó la experiencia con Hispano-Suiza. Con la invasión de Francia por parte de Alemania, las Fuerzas Armadas pidieron a Peugeot que construyera motores tipo Gnôme et Rhône Mars y, a partir de 1940, también fabricara 250 trenes de aterrizaje y 125 fuselajes. Desafortunadamente, la Werhrmarcht alemana ocupó las fábricas de Peugeot en Sochaux, lo que puso fin al capítulo de Peugeot en el sector de la aviación, centrando la atención en el desarrollo de las cuatro ruedas.