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Citroën BX, el modelo con el que Citroën renovó por completo su diseño

Citroën BX, el modelo con el que Citroën renovó por completo su diseño

En 1982, Citroën acababa de abandonar su sede histórica del Quai de Javel de París para trasladarse a las afueras, a la exclusiva localidad de Neuilly-Sur-Seine. Necesitaba un modelo para sustituir al Citroën GSA que lograra la cuadratura del círculo. Se buscaba una alternativa rompedora en lo estético, que lograra conectar con las necesidades y los gustos de las personas y que mantuviera las señas de identidad de la marca: prestaciones, confort y excelente comportamiento en carretera. La voluntad de la dirección de la marca de renovar profundamente su diseño le llevó a convocar un concurso internacional que ganó Bertone con un proyecto que recordaba, en el frontal, las líneas del GS Camargue (concept-car presentado en 1972) mientras que la arquitectura general se inspiraba en otro proyecto de Bertone, el prototipo Tundra, en ambos casos futo del talento de Marcello Gandini.

 

El éxito del BX fue inmediato e internacional: su línea innovadora, unos motores muy modernos y de elevadas prestaciones, su comportamiento dinámico y su confort fruto de la suspensión hidroneumática le convirtieron en un auténtico best-seller

 

El CitroËn Bx nace de la necesidad de renovar el Citroën GSA y para ello concovó un concurso que ganó Bertone

 

En vísperas del Salón del Automóvil de París de 1982, Citroën apostó por el espectáculo para dar a conocer su nuevo modelo y hacerlo destacar entre la legión de novedades que se presentaban en aquella edición. Nada mejor que un lugar icónico como la Torre Eiffel para presentar un vehículo destinado a marcar una época y el sábado 25 de septiembre de 1982 una gran caja de madera descendía lentamente desde el primer piso de la Torre Eiffel y era recibida por Jacques Lombard, Director General de Citroën en esa época rodeado por la prensa especializada. El BX respetó señas de identidad de Citroën, como el limpiaparabrisas con una sola escobilla, introducida en el Citroën CX, o la arquitectura cinco puertas del Citroën GSA pero, desde el principio, llamó la atención por sus líneas rectas y muy angulosas, fruto del diseño futurista y dinámico del diseñador de Bertone Marcello Gandini, autor de varios deportivos italianos míticos de los años 70, cuya colaboración y estética  continuaron hasta los años 90, con los Citroën AX, ZX y XM.

 

El BX respetó señas de identidad de Citroën, pero llamó la atención por sus líneas rectas y muy angulosas

 

Citroën presentó esta innovadora berlina media con tres motores de gasolina: dos de 1.360 c.c con dos niveles de potencia (BX de 62 CV y BX 14 de 72 CV) y uno de 1.590 c.c., el BX 16 de 90 CV, todos ellos, disponibles en varios niveles de equipamiento. En tres años, la familia se amplió todavía más con la llegada de los motores diésel de 1.900 c.c. (BX 19D) y 1.900 de gasolina (BX 19) así como de la versión con carrocería Break en 1985, también en versiones gasolina y diésel. Además de por la suspensión hidroneumática, el concepto de confort se iba ampliando y así, los asientos del BX recibían un revestimiento de terciopelo mucho más denso que sus antecesores. Su forma se hizo más ergonómica y se facilitó el acoplamiento al cuerpo de los ocupantes, desplazando los reglajes del asiento a la parte delantera de la banqueta, para evitar contorsionismos.

 

Citroën necesitaba un modelo para sustituir al Citroën GSA que lograra la cuadratura del círculo. Se buscaba una alternativa rompedora en lo estético, que lograra conectar con las necesidades y los gustos de las personas y que mantuviera las señas de identidad de la marca

 

El BX contaba con avanzados mandos ergonómicos y un diseño con botones operados desde un ‘teclado’ para las funciones esenciales, de fácil acceso desde el volante,

 

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El éxito del BX fue inmediato e internacional: su línea innovadora, unos motores muy modernos y de elevadas prestaciones, su comportamiento dinámico y su confort fruto de la suspensión hidroneumática le convirtieron en un auténtico best-seller. Al éxito contribuyeron también la versión de entrada de gama BX 12, equipada con un motor de solo 1,2 litros de cilindrada, pero que mantenía el confort de la hidroneumática y la seguridad de los cuatro discos de freno con servofreno, el deportivo BX 19 GTi 16 Válvulas, que con sus 160 CV de potencia alcanzaba los 220 km/h, o las berlinas y Break 4×4, capaces de aventurarse en cualquier terreno. El BX contaba con avanzados mandos ergonómicos y un diseño con botones operados desde un ‘teclado’ para las funciones esenciales, de fácil acceso desde el volante, las cuatro puertas tenían elevalunas eléctricos, cierre centralizado y los espejos retrovisores tenían reglajes eléctricos. Otra de sus novedades fue el panel y pantalla digital, estrenado con el BX Digit de 1985.

 

En vísperas del Salón del Automóvil de París de 1982, Citroën apostó por el espectáculo para dar a conocer su nuevo modelo y hacerlo destacar entre la legión de novedades que se presentaban en aquella edición. Nada mejor que un lugar icónico como la Torre Eiffel para presentar un vehículo destinado a marcar una época

 

El BX fue también un modelo “Made in Spain”, pues de la planta de Vigo salieron 222.325 unidades del BX, además, en 1988, el Cuerpo Nacional de Policía eligió al Citroën BX como vehículo Z

 

En total, en once años, entre 1982 y 1993, se fabricaron 2.135.000 unidades sin contar con las versiones comerciales derivadas como el BX Entreprise, que se fabricó todavía durante un año después de la llegada del Xantia que, en 1993, sustituyó al BX en la gama Citroën. Pero el BX fue también un modelo “Made in Spain”, pues de la planta de Vigo salieron 222.325 unidades del BX, además, en 1988, el Cuerpo Nacional de Policía eligió al Citroën BX como vehículo Z, estatus que mantuvo durante una década.