Por fin la Unión Europea ha movido ficha en lo referente a la industria del automóvil, una industria que iba a ver como entraban en vigor las primeras multas por exceso de emisiones (hasta 15.000 millones) y es que se pedía un máximo de 93,5 gramos de CO2, cuando estábamos en 115,102 gramos. Pero tranquilos, no piensen que la Comisión Europea haya visto la luz y haya entrado en razón, pues sus objetivos de cero emisiones siguen intactas y eso, que el impacto climático de Europa será minúsculo. En realidad, lo que ha hecho Europa no es más que un aplazamiento, pues da a los fabricantes una moratoria de tres años (entre 2025 y 2027), para cumplir con los objetivos marcados por Bruselas de reducir las emisiones un 15% respecto a 2021.
Ursula von der Leyen recalcó la necesidad de fortalecer la cadena de suministro del automóvil en Europa y hacerla más resistente, especialmente en lo que respecta a las baterías para lo cual, se buscará negociar acuerdos estratégicos con terceros países ricos en recursos minerales, todo ello con el objetivo de reducir la dependencia que actualmente tenemos de China
Mientras que, en EE.UU., Trump se ha desmarcado del vehículo eléctrico y apuesta por dar libertad a que cada uno se compre el vehículo que quiera, la UE sigue apostando por la electrificación y eso que, en 2024, las ventas de coches eléctricos sufrieron una caída del 5,9 % en la Unión Europea. Así, la UE va a dar ayudas de 3.000 millones de euros a la producción de baterías para coches eléctricos en la UE, a los que se sumarán otros 1.800 millones adicionales en los próximos dos años, otros 1.000 millones en innovación para desarrollar software de vehículos autónomos y, otros 570 millones para infraestructura de recarga. Pero aquí no queda la cosa, pues la UE va a acabar haciendo lo mismo que tanto ha criticado a Trump: el proteccionismo y es que, Bruselas propone medidas para estimular la producción de la UE, así como para proteger la industria europea de la amenaza exterior, especialmente de la China.
No piensen que la Comisión Europea haya visto la luz y haya entrado en razón, pues sus objetivos de cero emisiones siguen intactas y eso, que el impacto climático de Europa será minúsculo. En realidad, lo que ha hecho Europa no es más que un aplazamiento, pues da a los fabricantes una moratoria de tres años (entre 2025 y 2027), para cumplir con los objetivos marcados por Bruselas
El comisario europeo de Transporte Sostenible y Turismo, el griego Apostolos Tzitzikostas, manifestó en su comparecencia: “Nuestro objetivo es claro: garantizar que la próxima generación de vehículos no solo se fabrique en Europa, sino que se innove en Europa, se impulse con tecnología europea y se base en valores europeos“, mientras que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen recalcó la necesidad de fortalecer la cadena de suministro del automóvil en Europa y hacerla más resistente, especialmente en lo que respecta a las baterías para lo cual, se buscará negociar acuerdos estratégicos con terceros países ricos en recursos minerales, todo ello con el objetivo de reducir la dependencia que actualmente tenemos de China. Además, y, con el fin de endurecer las inversiones extranjeras en el sector, se estudiará la posibilidad de endurecer las condiciones para la inversión extranjera y, la de establecer la obligación de crear empresas conjuntas. Pero esto no es todo, pues además, Bruselas propone introducir incentivos y normas para que los vehículos vendidos en la UE contengan un alto porcentaje de componentes fabricados en Europa. En resumen, no se dan cuanta de que a la gente no le gusta el coche eléctrico, a pesar de lo cual, se han empeñado en que sea la única opción posible (en Europa).